La úlcera por presión (UPP) es una necrosis de la piel y el tejido subcutáneo de una zona sometida a presión entre dos planos duros, los huesos del paciente y el soporte (cama o silla), que provoca una disminución del aporte de oxígeno y nutrientes a esa zona, por el aplastamiento de los vasos sanguíneos que se produce.
Las UPP suponen un problema por su prevalencia y por sus repercusiones, tanto sobre el estado de salud de los enfermos que las padecen como sobre el sistema de salud. Los enfermos con UPP, ven agravado su estado de salud y, por lo tanto, disminuida su calidad de vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la presencia de úlceras por presión iatrogénicas un indicador de la calidad asistencial, es decir un indicador de la calidad de los cuidados ofertados, tanto a los pacientes que las presentan como a los que corren riesgo de presentarlas. A nivel internacional se reconoce como un indicador de calidad del cuidado enfermero, su prevalencia va del 5 al 12% según la OMS.
El problema afecta en un 75,8% a personas de edad igual o superior a 65 años, y el porcentaje es mayor para hombres que para mujeres. La prevalencia mayor se encuentra en las unidades de cuidados intensivos y unidades de paliativos/convalecencia/geriatría de agudos (más de un 20%), seguida de las unidades de urgencia, siendo superior el porcentaje de UPP en los hospitales de alta complejidad que en los hospitales generales y comarcales.

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